Una Regia ve a su amiga del DF muy bien arreglada y le pregunta:
-”Pos cómo le haces?” a mí, mi marido no me compra nada.
-”Fácil –contestó su amiga. Un día que mi marido estaba tranquilo disfrutando de su periódico y su vasito de whisky en las rocas, me desnudé, tomé mi bolso, me le paré enfrente y le dije: Viejito, voy al Super, ¿se te ofrece algo?
Alarmado mi marido como puede suponerse, casi me gritó: ¿y cómo te vas a ir así? Le contesté que no tenía nada que ponerme y desde entonces nada me falta.”
La mujer regia quiso seguir la estrategia de su amiga y regresando a Monterrey, un día esperó que su marido se sentara a leer tranquilo el periódico y con su chela fría en la mano. Se desnudó, tomó su bolsa, se le plantó enfrente y sin más le dijo: –”Viejo, voy al Súper, ¿se te ofrece algo?”
El marido más que alarmado le dice:
-”¿Y cómo te vas a ir así, vieja?
-”Es que no tengo nada que ponerme.”
Y le dice el regio: –
“¡Pos de perdida rasúrate!” ¿NO?